¿Ceder conlleva rendir(NOS)?

Cederé mi palabra a aquellos que reclaman el poder de su propia palabra.

Cederé mi palabra a esos que temen ser escuchados.

Cederé mi palabra tras reconocer mi silencio.

Cederé al silencio.

Cederé tras observar vuestra vulnerabilidad ante la apreciación colectiva.

Cederé ante el poder de superioridad, de dominio, de autoridad, de liderazgo ante la masculinidad predominante.            

Esperen  un momento…

-¿Por qué y para qué debemos abandonar(NOS)?

-¿Ceder conlleva rendir(NOS)?

-¿Cederemos ante la superioridad colectiva de poder denominada “masculinidad “?

Cedo ante vuestras etiquetas mientras espero encontrar dentro de esta sala algún rostro honesto que se cuestione el impacto que le han causado mis propias palabras.

Cedo ante la absurdez de imaginarme cosa semejante.

Cedo ante la modificación de un sistema cultural dominado bajo patrones heredados dando paso a las enormes críticas.

Cedo ante mí.

Cedo ante mi habla; habla habitada bajo cuerpo fenoménico de mujer.

-Poder.

-Poder.

            -Poder.

-¿PODER? 

No me gusta definir.

Tampoco encasillar una opinión bajo un único punto de vista.

Odio buscar definiciones a las etiquetas.

Las etiquetas limitan.

Repito, nos limitan.

Limitan inconscientemente hasta desesperarte y atraparte bajo la estructuralidad de género.

El poder de cuestionar(se)

Oportunidad  para no limitar(se) a la asignación de cuerpo “cultural”.

El cuerpo heredado comienza su cuestionamiento.

El cuerpo heredado necesita poner fin a esa limitación de géneros.

Sí, aquellos que impiden la expresión plena del habla.

Venid a mí.

Patrones culturales.

Yo os invoco.

Necesito sufrir mi desajuste.

Mi desajuste de mujer, de hombre, de género.

Porque una parte de mí desea aceptar su feminidad impuesta. Sin embargo, la otra parte me impulsa a fusionar ambas cualidades en un solo ser dando paso al monstruo en esencia desfigurándose.

Un monstruo sin identidad, sin reglas, sin género. O sea, un monstruo poderoso.

Un monstruo que asume su propia capacidad de poder en un nuevo viaje sin ataduras despertando su capacidad de dominio, de superioridad, de liderazgo.

Luego, el poder se construye abandonando la creencia impuesta de someter(se) ante la incapacidad propia de dominio.

No podemos renunciar a nuestro poder, ya que si lo rechazas a favor de otro(s), acabas perdiendo tu distinción.

-¿Preferir reprimir(se) y rechazar(se) antes que rebelar(se)? 

Debemos rebelarnos ante la dominación cultural (tanto masculina como femenina.) y reprogramar nuestro ser a través de la deconstrucción performativa colectiva.  

Lucía Luquin

1 Comentario

  1. Lucía ,soy mujer y como tal deseo el respeto de todos hacia mi persona.Tambien tengo dos hijos, varones y los he educado en el respeto a la persona.Sea hombre o mujer.Hay hombres y mujeres buenos.Hay hombres y mujeres malos.
    Cada uno es él y sus circunstancias.Hay que amoldar las circunstancias.
    Cuidate.Besos , artista.

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