Cuando escuché liderazgo, poder y masculinidad…

Cuando escuché liderazgo, poder y masculinidad lo primero que me evocó fueron antiguos paradigmas, esa imagen cultural de un liderazgo hormonado que se ha vivido durante décadas. Comencé a tomar consciencia de lo lejos que estaban esas imágenes de lo que yo sentía como verdadero concepto de liderazgo y poder y energía masculina.

Para mí el auténtico liderazgo es la capacidad de liderarte de ti mismo, de conquistarte, de tomar consciencia de tus condicionamientos personales, sociales y heredados desde tus ancestros y tu cultura de tus sombras, aceptarlas y trabajar sobre ellas, del auténtico equilibrio entre la energía masculina y femenina que habita en mí y en el ser humano.

Cuando conecto con masculinidad, concepto con características más de fuerza de lucha, soy consciente de que el rol que desde los inicios de la historia del hombre y la mujer ha sido diferente y me pregunto y si los roles se hubiesen invertido desde el inicio de los tiempos, ¿somos o nos hacemos? Muchas preguntas…

Liderar es desarrollar, motivar desde una actitud de ayuda, de colaboración -nada que ver con lo implantado en sociedad- para sacar lo mejor de uno mismo y del resto para crear relaciones enriquecedoras que nos llevan por caminos de desarrollo fascinantes donde la colaboración, la empatía, la ayuda, el rigor en el trabajo, forman la línea dorada que guía.

Para conocer, y cuando hablo de conocer me refiero a conocer y reconocer a otra persona primero te tienes que conocer a ti mismo, tus sombras, y triunfar sobre ellas en ese viaje al interior de la psique, al interior del ser donde encontrarás si se hace de manera honesta y consciente energía femenina y energía masculina, y en cada una de esas energías aparecerán facetas que nos gusten más o menos de nosotros mismos, que necesitemos cuidar, potenciar o soltar.

El trabajo interior el auto descubrimiento la auto aceptación supone limpiar, desaprender, liberarnos de condicionamientos, discernir y observar, observar muy atentamente desde una actitud amorosa a nosotros mismos, ese trabajo intenso y apasionante es el camino, a mi modo de ver del verdadero liderazgo, el que se realiza sobre sobre uno mismo. La mayor conquista es la que realizamos sobre nosotros mismos.

Este camino de autodescubrimiento te lleva a conocer la psique humana y a aceptar gestionar tu entorno profesional, laboral desde otra perspectiva; ves y aceptas las sombras del otro, intuyes cómo relacionarte para crecer en la relación desde donde estás actuando o están actuando.

Para ello se debe dar un paso atrás y tomar una auténtica perspectiva para observar al ser como un todo, desde sus motivaciones más terrenales pasando por sus condicionamientos y mandatos internos hasta sus inquietudes más profundas, eso te hace conectar y cuando conectas liderar desde la sinergia, desde el adecuado trabajo de nuestras energías masculina y femenina. El cambio de paradigma, el desaprender, lo que la sociedad ha impuesto es el auténtico reto y desde mi experiencia no se hace desde la mente sino desde el ser desde la consciencia, en el silencio, en la observación amorosa de tus tendencias y las de los otros, de la aceptación y la decisión rigurosa de mejora de cambio.

Es un camino que dura toda una vida, siempre estamos desaprendiendo y aprendiendo, pero los frutos son realmente sabrosos. Hacer sinergia entre todas las diferentes cualidades y carencias que tienes. El mapa de la consciencia y sinergia interior entre tu energía femenina y masculina libre de condicionamientos culturales, de estereotipos. Para ello hay que ir dentro a observarte no solo desde el pensamiento; no somos mente, somos más que mente, por ello cuando llevas la mirada hacia el interior aquietas, observas, comienzas a habitar en un nivel de consciencia diferente. Es algo muy sencillo y tremendamente complejo porque supone romper con patrones, quitar del volante a la mente directora e ir dejando que la guía sea la consciencia. A este nivel se comienza a enjuiciar a la mente. Yo soy una enamorada de la mente, hace muy bien su trabajo, nos mantiene vivos y lo que le ha servido hasta ahora, lo afianza ahí; es y se aferra a ello para que sigamos vivos, utiliza el recurso de mínima energía posible para mantenernos vivos.

Imagina un mundo paralelo en el que nos cambian la manera de conducir: ante cualquier mínimo cambio la primera reacción sería no, nuestro cerebro se negaría. La misma creencia tiene el cerebro; si siempre he recorrido este sendero, y mira que es un sendero duro, incómodo, lleno de juicios, de piedras pesadas que voy cargando a mi espalda, pero como lo conozco continúo ahí, repitiendo y repitiendo lo mismo, con diferentes disfraces. Esta vez es la carrera profesional, una nueva relación, un conflicto interior o exterior y vuelvo a recurrir a mi “mente”, a mi pensamiento procesual; tanto decirnos piensa, piensa, lo hemos integrado de tal manera que nos negamos a darle descanso real, a dejar que se suelte y emerja la consciencia, lo que está por debajo de la mente, la que sabe, la que limpia, la que regenera, la que es. Cuando lo haces se abren nuevos caminos que cierran viejos desde la integración. Está claro que el cerebro funciona a diferentes niveles de ondas cerebrales y si conseguimos trabajar de manera consciente en diferentes niveles los resultados son asombrosamente diferentes y liberadores.

Nos bombardean con información de conecta con tu ser: libera, suelta. Siento a veces que es necesario bajar las palabras a tierra; son muchas las personas que me gritan en sus miradas, y ¿cómo se hace? Primero parando, respirando, llevando una pausa de manera disciplinada, confiando y sabiendo que funciona, llevando tu cerebro a un nivel de ondas cerebrales diferentes, llevándolo, por fin, desde la consciencia, en ese nivel de actividad cerebral, a la mente operativa la mente directora, la afectada por la cultura, los estereotipos y condicionamientos. Se va al asiento de atrás a descansar y deja, no sin resistencias, paso a la consciencia y es en ese estado donde el líder perfecto es el líder que asume y conoce su imperfecto.

Si sabes el camino hacia esta respuesta desde la honestidad, lideras tu vida y tu entorno: ¿cómo quieres que los demás se sientan contigo? Y lo más importante, ¿cómo quieres sentirte contigo mismo?

Pilar Baigorri

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